Archivo familiar en La Laguna

Carmela Fernández del Castillo y Álvarez

 

Las recetas de María del Carmen Basilisa de la Caridad Fernández del Castillo y Álvarez, Carmela, endulzaron penas y alimentaron a una familia que conserva con mimo su legado en forma de recetarios manuscritos. Entre ellas las míticas yemas de papas negras y las tortas de chicharrones, los rosquetes de Guía o los quesos de almendra. Sus nietas recuerdan su tarta Moka y el licor de huevo.

SIGLO XX

Repostería y Recetas de cocina

María del Carmen Basilia de la Caridad Fernández del Castillo y Álvarez, Carmela (1896-1985)

Principios del siglo XX

Manuscrito.

Son 3 cuadernos de tapas duras.

Santa Cruz de Tenerife.

Archivo de la familia Fernández del Castillo.

Numerosas recetas.

Llama la atención el uso de vocablos en inglés.

Bizcochos y Quequis

Bizcochada de almendras

Pan de plata

Bizcocho de limón

Bizcocho de Saboya

Bizcochada

Crema para bizcocho

Bizcocho h

Almibar para bañar bizcochos

Pan de plata

Bizcocho borracho

Bizcocho con crema

Biscocho

Biscocho

Quequi

Bollo económico

Nevado para una tarta L.

Cake

Bizcocho Lolita

Bizcocho sin huevos

Almibar para bañar bizcochos

Piononos

Brazo de gitano

Bizcocho con claras

Biscocho L.

Pan cake

Quequi

Bizcocho con manzanas

Nevado para una tarta L.

Pan de Rey

Quequi de frutas

Baño blanco para bizcochos

Quequi Rosita

Biscochón de nata de leche

Bizcocho

Baño de chocolate para bizcochos

Rellenos para bizcochos

Sandwich cake

Bizcocho mojado

Bizcocho de Juanita

Relleno para brazo de gitano

Pan-quey

Pan de miel

Bizcochón

Almibar para bañar bizcochos

Bizcocho de fécula

Bizcocho de higos

Tarta

Crema para bañar bizcocho y rellenarlo

Cocoa Cake

Pan de esponja

Bizcocho canario

Crema de limón para rellenos

Queen Cake

Bizcocho de Saboya

Bizcocho

Baño de huevos

Cake

Bizcocho de naranjas

Bizcocho esponjoso

Relleno para bizcochos

Bizcocho de M.

Bizcocho con chocolate y avellanas

Bollo de marmol

Baño para cubrir tarta ya fria

Cake (London Buns)

Gató imperial

Pan de plata

Baño blanco

Bizcocho de M.M.D.

Arlequin

Bizcocho de leche condensada

Baño blanco

Bizcocho de H.

Cake de pan bizcochado

Bizcocho de claras

 

 

Pudines y tostadas

 

Puding de limón

Puding de almendras

Torta de almendras

Pan de higos

Puding de duraznos

Puding

Crocante de azúcar

Pelota de miel

Puding de pan

Puding de garbanzas

Tarta Moka

Turrón de almendras

Puding de manzanas

Gató

Chantilly

Castañas con chocolate

Puding de naranjas

Puding de chocolate

Queso africano

Puding de pasas

Puding de batata

Puding de papas

Torta de Belén

Puding de piña de América

Puding de durasnos

Queso de almendras

Queso de almendras

Torta de almendras

Puding de pan G. B.

Charlotte a la Nicoise

Tocino de cielo

Torta de chocolate

Puding de bizcochos

Colineta

Gató Mokan

Puding

Puding de leche

Torta Francesa

Apple cake

Torta de limón

Tarta

Puding Corina

Pastel de queso (estilo quesadilla)

Queso chino

Turrón de almendra del país

Pan de leche cortada

Tocino de cielo (muy fácil y bueno)

Roscón Martina

Turrón de azúcar

Puding de moras

Pudin de almendras y naranjas

Pudin de leche condensada h

Puding 

Tarta de manzanas h

Pastel de almendra

Pastel ruso

Tarta de manzanas

Puding-flan

Pudin de nueces

Puding frio

Puding de pan

Tarta

Pudin

 

 

Dulces pequeños

 

Truchas

Mantecados finos

Petits Chouse

Turrón de almendra

Tortas de almendra

Almendrados

Rosquillas de colación

Bizcochos de Nantes

Buñuelos

Petite-sous

Yemas de reina

Dulces de Mercedes

Bizcochos rellenos

Panes de queso fresco

Yemas dobles

Tortas de manteca

Churros 

Cristinas

Cheese cakes

Piononos

Yemas de huevo

Bocados reales

Submarinos

Almendras

Mantecados de Viena

Pestiños sevillanos

Huevos moles

Bizcochos de pajarito

Empanadillas de crema

Mostachones imperiales

Buñuelos

Tortas para té

Yemas capuchinas

Piñas de almendras

Turrón blanco de Alicante

Huevos moles

Pasteles

Pastas de chocolate

Tostadas de bizcocho

Mantecados vieneses

Almendras garapiñadas

Pastas suizas

Roscón de almendras 

Lunas

Churros

Pastas de harina

Borrachuelos

Genovesas de moka

Otra fórmula

Polvorones

Tostas de manteca

Yemas de papas negras

Yemas acarameladas

Bombón parisien

Ochos de chocolate

Yemas h

Yemas de San Leandro

Barras de nuez

Rosquillas de Almagro

Tortas de chicharrones

Yemas capuchinas

Bombones

Mantecados

Polvorones

Empanadillas (pasta)

Huesillos

Manzanas

Roscones

Merengues

Cometas

Tortas de leche

Huevos de primavera M

Triángulos de naranja

Bizcochos M

Lunas Rosita

Trufas de chocolate

Palitos salados

Yemas mejicanas

Huevos mole

Pan de leche Juanita

Polvorones

Almendras garapiñadas

Almendras saladas

Roscón de almendra

Lunas fritas

Suspiros

Almendrados

Yemas de zanahorias

Rollos salados

Pestiños

Rosquillas de naranja

 

 

 

Baños

 

Baño de chocolate para bizcochos

 

Cremas

Crema de limón

Crema de almendras

Crema de naranjas

Crema de chocolate

Crema de fécula

Crema de coco

Crema de leche

Crema de leche y café

Crema de castañas

Natillas 

Cuajada

Leche quemada

Manjar celeste

Manjar

Crema de coco

Dulce de leche

Dulce de leche y limones

Bienmesabe

Dulce de almendras

Plato del paraiso

Cocada

Pájaro Canario

Dulce de coco

Sopa borracha

Bienmesabe H

Turrón T

Turrón de Fuerteventura

Pastel perfecto

Turrón de almendra

Crema Cruda

Dulce cubano

Trio Postre palmero

Pastelón de claras y fresas

Crema de limón h

Plato de Gloria

Salchichón de chocolate

Puding de bizcocho M

Puding de naranja M

Flan casero M

Crema de limón M

Postre de chocolate

Pastel relleno de coco M

Tarta Beatriz

Postre de coco

Crema de Chantilly

Natilla

Tarta de manzanas

Natilla con frutas

 

 

Conservas y mermeladas

 

Dulce de pantana

Dulce de tomates

Dulce de nísperos

Dulce de peras

Dulce de duraznos

Cabello de ángel

Dulce de peras 

Mermelada de manzanas

Compota de ciruelas pasas

Compota de castañas

Mermelada de manzanas

Mermelada de albaricoques

Carne de membrillo

Jalea de manzanas

Dulce de higos

Compota de albaricoques

Dulce de nuez

Mermelada de ciruelas

Membrillada

Dulce de membrillos

Dulce de manzanas

Dulce de batatas

Dulce de peras H

Dulce de cabello

Dulce de membrillo

Compota de ciruelas pasas

Dulce de naranjas agrias M

Dulce de castañas

Dulce de cabello de angel

Dulce de uvas

Dulce de cabello

Dulce de chayotas

 

Rosquetes

 

Rosquetes

Rosquetes de almendras

Rosquetes rellenos

Rosquetes de manteca

Bollos de leche

Rosquetes de mantequilla

Rosquetes MMD

Rosquetes de nata

Rosquetes J

Rosquetes fritos

Rosquetes

Rosquetes R

Rosquetes Sra Fernando

Rosquetes de almendra cubanos

Rosquetes

Rosquetes de batata

Rosquetes muy ricos

Rosquetes

Rosquetes de Guia

Rosquetes maestra

Rosquetes almibarados

Huevos chumbos

Panitos enrollados

Rosquetes rellenos de cabello de angel

Rosquetes Dolores 

Rosquetes Juanita

 

 

 

Galletas

 

Galletas inglesas 

Galletas francesas

Galletas mantecadas

Galletas para té

Galletas duras

Galletas de manteca

Galletas caseras

Galletas fritas

Galletas

Galletas

Galletas

Galletas h.

Galletas de patatas

Galletas

Galletas con almendras 

Galletas de nata

Galletas Victoria

Galletas de nata 

Galletas de queso

Galletitas de coco

Galletas de nata

Galletas de leche condensada

Galletas

 

 

Licores

 

Licor de cacao

Licor de anís

Licor de naranjas

Licor de uvas

Licor de leche

Vino de membrillo

Licor de huevo

Ponche de huevos

Mistela de Guia

Licor H

Licor de ruda

Licor de limón o naranja

Arrope Martina

 

 

 

Flanes

 

Flan de naranjas

Flan de chocolate

Flan de limón

Flan de naranjas 

Flan de café

Flan de duraznos

Flan de leche

Flan de avellanas

Flan de fresa

Flan de naranjas

Flan de leche condensada

Flan de vino

Flan de pan

Flan de piña

Bolitas de naranja

Flan de naranja y leche condensada

Flan de almendras y leche condensada

Flan de chocolate

Flan de café

Postre de manzanas**

Pudin de zanahorias**

Licor de leche***

 

 

 

**En otra letra actual 

 

*** página suelta

 

—contra las adversidades, cocina y repostería

La vida de nuestra abuela Carmela*

María del Carmen Basilisa de la Caridad Fernández del Castillo y Álvarez (1896-1985) —la abuela Carmela, como la llaman sus nietas autoras de esta biografía—, nació un dieciséis de abril en La Caridad, en el municipio tinerfeño de Tacoronte en el seno de una familia acomodada de la zona. Sus padres fueron José Fernández del Castillo Hernández-Abad (1841-1900) y Petra Álvarez Pérez, ambos naturales también de Tacoronte.
Era la cuarta hija y al nacer venía acompañada de una hermana gemela o melliza, Lucilla Anastasia, quien falleció aún siendo un bebé, el 1 de febrero de 1897 a consecuencia de una enfermedad contagiosa que ambas contrajeron y que dejó ciega a María del Carmen hasta los dos años.
En 1900, otra calamidad se ceba con la familia. Su padre, que en ese momento ostentaba el cargo de alcalde de Tacoronte, fallece cuando ella apenas contaba con apenas cuatro años. Su madre asume el papel de cabeza de familia encargándose de la gestión de las propiedades y de su producción agrícola.

En el entorno de La Caridad creció rodeada de sus hermanas Maruca (1888-) y Hortensia (1890-1972) y de su hermano José (1893-1914) quien falleció muy joven, ahogado en el Ourthe, un afluente del rio Mosa en la localidad de Tilff mientras se encontraba estudiando en Lieja becado por la Junta de Ampliación de Estudios, presidida por Santiago Ramon y Cajal. El único varón, en quien se habrían depositado todos los recursos económicos posibles, las dejaba solas, abocadas a afrontar una nueva pérdida para nada prevista.
Pese a las adversidades, Maria del Carmen creció en la campiña tacorontera, disfrutando de un entorno rural que le apasionaba y que sin duda dejó una impronta imborrable en sus gustos y en su carácter. Desde joven mostró mucho interés por los oficios del campo, especialmente por la agricultura, querencia que tuvo hasta los últimos días de su existencia.
Fruto de amor por el entorno, por los paisajes y por sus gentes, escribió un pequeño libro de Recuerdos de otros tiempos en el que recrea muchas anécdotas que le ocurrieron a lo largo de su vida con los campesinos y campesinas de Tacoronte. Estampas costumbristas que reflejan la particular personalidad de las gentes de su querido terruño.
También, con su letra tortuosa de una niña siempre con problemas de visión desde los dos años, dejó varios recetarios de cocina pues ella tanto sola, como ayudada por la servidumbre en sus mejores tiempos, siempre disfrutó de la cocina. Sobre esta faceta de su vida escribe su hijo Alfonso García-Ramos en sus memorias líricas e inconclusas Cuando la yerba era verde:

Palomas y gaviotas (casa de la calle San Francisco de Asis en Santa Cruz):

[…] Sus escenarios preferidos eran las cocinas, la del piso alto y, especialmente, la del bajo. Estas dos cocinas de la casa de Santa Cruz venían a ser como la más clara expresión del difícil equilibrio entre lo urbano y lo rural que siempre mantuvo la familia. La de arriba con mosaicos blancos y una cocina grande de petróleo esmaltada en igual color servía para los trabajos ordinarios, y también para la fina
confitería. La de abajo era otra cosa, cocina de leña o carbón, enladrillada de rojo, se utilizaba para tostar café y asar castañas, para ahumar los jamones caseros o poner a secar los chorizos. Sus días de gloria coincidían con las matanzas de cochinos en las fincas; un colmenar de criadas y medianeras que, bajo la la madre, abeja reina, se afanaba en obtener una manteca como la nieve, en apretar la pasta de las morcillas o de los chorizos en el interior de las tripas, en modelar un queso con el menudillo de la cabeza, y hasta en pasar una plancha hirviente sobre el azúcar derretida en torno a los cuartos traseros del rollizo animal. Entonces Pichichi se olvidaba de sus travesuras y con el rabo tieso, aleta de tiburón y maullidos impacientes, se hacía servir como buen gourmet, un poco de cada plato. A mí no me gustaba aquella carnicería que hería la sensibilidad infantil como tampoco la visión de los cabritos descuerados y con los ojos saltones. Entonces me acordaba como nunca de una vecinita poco mayor que yo pero más espigada y responsable… ¡Juanela! ¡Quiero ir con Juanela! Colgado de su mano el corto paseo por el barrio que terminaba frecuentemente en las inmediaciones del Mercado para ver pasar los tranvías. […]

Buscando en el limo (Casa de la calle del Calvario en Tacoronte):

[…] Los racimos, las vendimias, los mostos: días rituales, la madre marcando con la tijera los racimos más maduros, las mujeres llenando con cuidados los cestos de mano, que luego los hombres sacudían con energía en los grandes canastos que pronto rezumaban el licor untuoso. Por esos días se abría la casa grande y almorzaban en el comedor los dueños, medianeros, amigos y criados. Todos en torno a una tosca y larga mesa vestida con un mantel a rayas rojas. Al centro de ellan dos lebrillos, uno con pescado salado y mojo rojo, y otro con gofio amasado. Cada uno cogía su papa la pelaba, la mojaba en el picante condimento al tiempo que con el tenedor o cuchillo se llevaba un trozo de condute. Y con esto y poco más, higos pasados, queso blanco y uvas a todo pasto, concluía la comida de aquellas gentes de campo para quienes parece que fue inventada la palabra austeridad. […] La casa del noble portalón de piedra de la orgullosa puerta labrada por uno de los mejores ebanistas de las islas, el mosaico levantino de San Juan Bautista de esmaltes tan limpios y translúcidos que parecen que les han pasado una esponja mojada, las ocho ventanas al exterior, a la Calle del Calvario, y las otras tantas abiertas al huerto circundante, las paredes color teja, dio en declinar inexorablemente. Ni siquiera tuvo tiempo para contarnos su antigua condición de Museo Antropológico que guardaba una momia de una aparente juventud y belleza tales, que el pueblo no sólo le dio el nombre de princesa, sino que no se asombró de que muchos mozos se enamoraran de ella y hasta algunos murieran de amor. Tampoco dijo nada de sus tiempos de escuela de dibujo y música, bulliciosa y alegre en compañía de los niños. Terminados los veraneos en ella, aún se abría algún día para las vendimias, para la procesión del Viernes Santo, para la fiesta de Santa Catalina. Un día entraron los albañiles, se llevaron la noble escalera y construyeron tabiques divisorios, escalinatas irregulares, cuartos de baño y cocinas a todo pasto hasta convertirla en Cuartel de la Guardia Civil. Al cabo de los años volvió la casa a la familia pero ya como caserón con aires de ciudadela que pronto fue a la ruina. […]

*La autoría de este texto y la recopilación de las recetas es de Ana y Liti, dos de sus nietas. 

 

Imágenes

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Fuente: Familia Fernández del Castillo

CUADERNO DE REPOSTERÍA (Completo)

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Fuente: Familia Fernández del Castillo

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